La energía fluye y se pierde, pero la materia se recicla: los elementos químicos (carbono, nitrógeno, agua...) circulan una y otra vez entre los seres vivos y el medio. Son los ciclos de la materia (o ciclos biogeoquímicos).
El ciclo del carbono
El carbono circula: las plantas captan CO₂ (fotosíntesis), pasa por la cadena trófica y vuelve a la atmósfera por respiración y descomposición. La quema de combustibles fósiles añade CO₂ extra.
El carbono está en el CO₂ de la atmósfera y en la materia orgánica de los seres vivos. Su ciclo:
- Las plantas captan el CO₂ por fotosíntesis y lo convierten en materia orgánica.
- El carbono pasa por la cadena trófica (a los animales).
- La respiración y la descomposición devuelven el CO₂ a la atmósfera.
La combustión de combustibles fósiles (carbón, petróleo) añade CO₂ extra: por eso se relaciona con el cambio climático.
El ciclo del nitrógeno
El nitrógeno es esencial (forma parte de las proteínas y el ADN). El N₂ es muy abundante en el aire (78%), pero los seres vivos no pueden usarlo directamente:
- Unas bacterias fijadoras transforman el N₂ en compuestos que las plantas sí pueden usar (nitratos).
- Las plantas lo incorporan; pasa a los animales; la descomposición lo libera.
- Otras bacterias (desnitrificantes) devuelven el N₂ al aire.
El ciclo del agua
El agua circula: se evapora (mares, ríos) → se condensa formando nubes → cae como precipitación (lluvia, nieve) → vuelve por ríos e infiltración. Los seres vivos participan (la beben, y las plantas la transpiran).