Las rocas guardan "fotografías" de la vida del pasado: los fósiles. Son nuestra principal fuente de información sobre cómo eran los seres vivos hace millones de años, y una herramienta clave para datar.
¿Qué es un fósil?
Un fósil es cualquier resto o señal de un ser vivo del pasado conservado en las rocas: un hueso, una concha, una huella, una hoja...
La fosilización
La fosilización es el proceso (lento y poco frecuente) por el que un resto se convierte en fósil. Suele necesitar:
- Que el resto quede enterrado rápidamente por sedimentos (así se protege de la descomposición y los carroñeros).
- Tener partes duras (huesos, conchas, dientes), que se conservan mejor que las blandas.
- Condiciones especiales (poco oxígeno).
Por eso la mayoría de los seres vivos no llegan a fosilizar: el registro fósil es incompleto.
El fósil guía
Si en dos lugares aparece el mismo fósil guía, esas capas tienen la misma edad, aunque el resto de la columna sea diferente.
Un fósil guía (o director) es el que permite datar la roca que lo contiene y correlacionar (comparar) estratos de lugares distintos. Un buen fósil guía cumple:
- Vivió en un periodo de tiempo corto (así marca bien una época).
- Tuvo una amplia distribución geográfica (aparece en muchos sitios).
- Fue abundante y fácil de reconocer.